El Motín de la Bounty

El próximo 28 de abril se cumplirá el 230 aniversario del motín y, en este país, celebraremos la efeméride con unas Elecciones Generales, sin duda el Gobierno británico tomará nota del detallazo español y, hasta puede, replantearse el Brexit.

El asunto es muy conocido debido a que fue llevado al cine en varias ocasiones, así en 1935 con Charles Laugthon y Clark Gable como protagonistas, en 1962 donde actuaban Marlon Brando, Trevor Howard y Richard Harris y la más actual y que mejor refleja la realidad de lo sucedido, rodada en 1984, con Anthony Hopkins y Mel Gibson donde este último aprovechaba un descanso entre borrachera y borrachera para trabajar.

El HMS Bounty zarpó de Gran Bretaña en 1787 dirigiéndose al Cabo de Hornos para alcanzar el Océano Pacífico, pero una vez allí las condiciones meteorológicas impidieron el paso, por lo cual el capitán, Willian Bligh, varió el rumbo hacia el Cabo de Buena Esperanza para entrar por el otro lado y llegar a su destino que era Polinesia y el sudeste asiático, pero se había perdido mucho tiempo y les obligó a perder más al tener que esperar 5 meses para volver a Gran Bretaña, lo que dio lugar a que la tripulación congeniara con los (o las) indígenas y se acostumbraran a otro estilo de vida.

El viaje de vuelta se convirtió en un calvario y gran parte de la tripulación encabezados por Fletcher Chistian, se hizo con el control del buque, metiendo en un bote a W. Bligh y a los fieles que no secundaron el motín.

El motivo del viaje era traer un cargamento de plantas, en concreto el Árbol del Pan para alimentar a los esclavos de las colonias caribeñas, pues ya se sabe que esta gente desagradecida no se conforma con trabajar gratis que además necesitan comer. Cuanto más se abaraten los costes más sube la cuenta de beneficios.

El barco fue preparado previamente para tal fin, así se eliminaron los camarotes grandes, se instalaron claraboyas, el suelo fue recubierto con plomo para poder recoger el agua sobrante del riego, vamos un invernadero en toda regla. Esto conllevó que la tripulación estuviera hacinada en minúsculos camarotes, con mínimas medidas de salubridad, además de tener el agua racionada hasta límites insospechados. Como venganza los amotinados tiraron por la borda los 1.015 árboles que transportaban.

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El Árbol del Pan recibe el nombre científico de Artocarpus altilis (Parkison) Fosberg, cuyo nombre genérico procede del griego artos, significa pan y karpos, fruta, mientras que el de la especie, altilis, proviene del latín y significa grueso por el tamaño del fruto.

Tiene varios nombres populares, dependiendo de la zona, así se conoce como frutipán, arbopán, mazapán, o yaca.

Su origen se encuentra en el sudeste asiático desde donde fue trasladado hasta otras islas del Pacífico con las colonizaciones humanas que comenzaron hace unos 3.500 años. Posteriormente, en el siglo XVIII se introdujeron en el Caribe, América Central, y América del Sur.

El Árbol del Pan, que se engloba en la familia de las Moráceas, adquiere un considerable tamaño midiendo habitualmente alrededor de los 15 metros, pero en casos excepcionales alcanza, o supera, los 25. Es de hoja perenne, de color verde, tanto oscuro como claro y de gran tamaño pues pueden alcanzar los 60 centímetros, son lobuladas y normalmente constan de 7 lóbulos.

Son árboles monoicos, es decir las flores ambos sexos habitan en el mismo pié, apareciendo en primer lugar las masculinas reunidas en inflorescencias de aspecto cilíndrico de 5 centímetros de ancho y sobre 50 de largo y, posteriormente, las femeninas que, igualmente, se agrupan en inflorescencias de, aproximadamente, 2000 flores que, una vez fecundadas dan lugar a un fruto, más bien infrutescencia por ser una agrupación de frutos, de color verdoso al principio que después amarillea, de forma ovalada o redondeada, con un tamaño de hasta 20 centímetros de ancho y 30 de largo, posee la superficie exterior rugosa y la pulpa amarilla, llegando a pesar 6 kilos, dado que el árbol se vuelve productivo a partir de los 6 años y que produce frutos durante 50, no es de extrañar el interés de los esclavistas en realizar plantaciones.

El árbol vive en zonas ecuatoriales y tropicales porque muere con temperaturas inferiores a los 6º C, y sufre con menos de 16 º C, lo que conlleva que ni en Galicia, ni en la España peninsular veamos un ejemplar de esta especie, con algo de suerte en Canarias donde existe, como Teruel.

El fruto es muy nutritivo y, cuando está maduro se come crudo, pero si está verde se puede cocinar, lo mismo que las flores y las semillas.

Otra ventaja es la facilidad de reproducción, nace sembrando semillas, aunque no es el método más utilizado porque nunca se sabe de la calidad posterior del fruto del árbol, por ello se planta de estaca e incluso de trozos de raíz, que son clones de la planta madre.