Sra. de Rodríguez

Sra. de Rodríguez

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Ruta del río Xabriña PRG-119 ─ Covelo (Pontevedra)

Historias de un viernes, pero no un Viernes cualquiera
Un ruido a lo lejos me pone en alerta. Casi me ha parecido un rugido, pero claro, por aquí no hay animales salvajes y eso casi ha sonado a león. Al final tendrá razón el blanquito y va a ser mejor no alejarse mucho de ella. Balú hace rato que ha desaparecido entre la maleza. Por si acaso regreso a toda velocidad hacia donde están ellos y me quedo a su lado. El ruido cada vez es mayor. Ella saca las correas y nos ata ¿tendrá miedo que ataquemos a esas fieras que se acercan?

Forcadas-Requeixo-Forcadas, Chandrexa de Queixa (Ourense)

Historias de un viernes, pero no un Viernes cualquiera. No corremos, volamos, esto es libertad. Saltamos sin parar entre la hierba, que en esta época del año está muy seca. No nos decidimos si seguir adelante entre los campos, o por el contrario desviarnos a la izquierda y coger el resto de ecopista. Balú no quiere ir por la eco, dice que ese tramo es horroroso, sin una sombra y una recta tan larga que no sé ve el final.

Ruta “Os passadiços do rio Paiva” en Arouca (Portugal)

Historias de un viernes, pero no un Viernes cualquiera
No me bañare pero refrescaré mis cansadas patas de interminables y maravillosos paseos.
La ruta continua. Ha soltado a Balú, ya no hay riesgo de pescado muerto. Unos metros más allá encontramos una preciosa fuente bajo el nivel de la carretera. El caño desagua en un pequeño cuadrado. Tiene el tamaño justo para poder sentarse. El primero que baja corriendo es Lolo. Tiene sed , bebe un buen rato y después se sienta debajo del caño. Balú y yo estamos esperando a que acabe. El chulito esta sediento. Desaparecer durante tanto tiempo tiene su precio. Gruñe y claro el blanquito se asusta. Sale disparado. Balú se abalanza a beber pero no que baña.

Pasarelas del río Mao y visita al monasterio de Santo Estevo

Historias de un viernes, pero no un Viernes cualquiera. 

Ha pasado mucho tiempo y Balú no aparece. Quizás ya no vuelva nunca, sonrio para mis adentros. Ella se decide a no esperarle. Nosotros tres continuamos en camino. Hay una pasarela de madera , una zona delimitada con el suelo pintado y el resto es carretera pero sin coches. El Blanquito, como tiene las patas enclenques, va por la zona pintada. Creo que se hace un poco el delicado para que estén pendientes de él. Yo voy por la pasarela porque a la izquierda, un poco más abajo, esta el río.

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