¿Y de postre? ¡Una de croquetas! (Sin gluten, por supuesto)

Sí, sí, has leído bien. Ya sé que normalmente tomamos las croquetas como tapa, primer plato, cena... pero he de reconocer que tengo pasión por ellas y a mí una croqueta me apetece a cualquier hora, ¡hasta de postre...!

Leyendo sobre la historia de la croqueta, me ha llamado la atención descubrir que su origen no es español, sino francés, que nació allá por el siglo XVII en la corte de Luis XIV, que se habla por primera vez de ella tras prepararse para un banquete principesco en 1817, o que su nombre deriva del término francés croquer, que significa crujir (por su exterior crujiente, imprescindible en una croqueta rica).

A España no llegan hasta mediados del siglo XIX, pero una vez aquí las hemos convertido en un plato típico de nuestra gastronomía, y hay tantas versiones de croquetas como madres, abuelas, bares, tascas... o restaurantes con o sin estrella Michelín...

Esta vez el relleno de ese exterior crujiente será dulce, será CHOCOLATE. Y, además, sin gluten. Mmmmm
Veréis qué exquisitez tan sencilla.
Vamos allá!

Ingredientes
(aseguraos de que sean todos aptos para celíacos, libres de gluten)

- 100 g de nata
- 100 g de chocolate negro

Para rebozar:
- Almidón de maíz (Maizena, por ejemplo)
- Huevo
- Galletas sin gluten

Aceite de girasol para freírlas.

croquetas de chocolate02

Elaboración
- Troceamos el chocolate.
- Calentamos la nata y cuando comience a hervir, retiramos del fuego y añadimos el chocolate, revolviendo para que se funda bien.
- Dejamos enfriar y pasamos al frigorífico para que coja consistencia.
- Una vez endurecido, cogemos porciones con dos cucharillas y vamos haciendo pequeñas bolas que vamos colocando sobre papel de horno.
- Volvemos a enfriar.
- Con un rodillo, machacamos las galletas. No es necesario que queden demasiado molidas.
- Cuando las bolitas de chocolate hayan endurecido, las rebozamos en almidón de maíz, huevo batido y galleta; y otra vez huevo y galleta, para que quede un rebozado más consistente.
- Volvemos a enfriar.

En este punto, si lo quisiéramos, podríamos congelar las croquetas y tenerlas preparadas para freír en cualquier momento.

Último paso:
Calentamos bien el aceite y vamos sacando de la nevera o congelador solo las croquetas que quepan en la sartén. Freímos hasta que tengan un color bonito (no demasiado tiempo o el chocolate empezará a salir por todas partes).
Dejamos sobre papel de cocina para escurrir el aceite.
Podemos espolvorearles con azúcar glas o cacao.

Templadas están de muerte. Frías están de muerte. Calientes están de muerte...

Espero que disfrutéis de esta delicia. Bon appetit!