Jardinería

La Ley del Ginkgo

Nada que ver con la ley de Murphy. Las leyes marcan nuestro comportamiento y nos hacen saber que se puede y que no se puede hacer. Muchas son tan obvias que no debería ser necesario tenerlas por escrito así, parece lógico, que en York (Inglaterra) sea legal matar a un escocés si este va armado con un arco y unas flechas, que en Australia esté prohibido usar mini shorts de color rosa a partir del mediodía del domingo, y en este mismo día se puede encarcelar en Florida a las mujeres solteras que salten en paracaídas.

Si te picas, cactus tienes

Terminada recientemente la Semana Santa observo que en la tele cada vez ponen menos películas religiosas, lo que no quita que te libres de Ben-Hur o de los 10 mandamientos. Siempre me llamaron la atención las películas históricas, muchas calificadas con “rigurosamente ambientadas”, pero si vemos series como YO CLAUDIO, encontramos que la primera planta que aparece es un Codyline de origen australiano, en la serie “ROMA”, Atia, madre de Octavio, tiene un jardín con plantas provenientes de lugares exóticos, desconocidos en la época y, por si no fuera suficiente, son sobrevolados por unos loros propios de Amazonas.

Tulipán y otras cosas

En el siglo XI un musulmán toledano de nombre Ibn Massal trae unos bulbos de Turquía e Irán para su cultivo en “Al-Ándalus”, que se sepa, aquí, no tuvo mucho éxito, pero la que montó en los Países Bajos no tiene desperdicio. Los bulbos eran de tulipán, una planta herbácea oriunda de Asia Central y de Turquía donde adquiere el valor de plantas divinas, le llaman “lale” y, escrito en árabe, tiene las mismas letras que “Allah”. Dado que la religión no les permite imágenes de animales ni seres humanos y están aceptadas las de plantas, no es raro ver representaciones de tulipanes en las vidrieras y paredes de las mezquitas e, incluso, en cerámicas y en la túnica de algún sultán como Mehmed II.

Cerezo. Flores y frutos

El cerezo es un árbol frutal y, en casos, simplemente ornamental, conocido sobradamente desde hace unos 2000 años que fue cuando los romanos lo introdujeron con la conquista de la Península, le daban el nombre de cerasus por haberlo encontrado en la colonia griega de Kerasos situada en las orillas del Mar Negro.

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