Rellenando un corazón huérfano

Iago Aspas en uno de sus últimos partidos con la camiseta celeste que ahora volverá a vestir / Foto: Tomás Rodríguez Ontiveros Iago Aspas en uno de sus últimos partidos con la camiseta celeste que ahora volverá a vestir / Foto: Tomás Rodríguez Ontiveros

Se marchó dejando el club en Primera División. Él sabía que era su responsabilidad. No es casualidad que regrese este año. Con el adiós de Borja Oubiña el equipo necesitaba un líder como él. Un corazón que palpita en celeste y muere por su club.

Iago Aspas vuelve a casa, pero no se confundan, no lo hace el chico de Moaña que abandonó Balaídos rumbo a Liverpool. No. Regresa un Iago más maduro, un jugador que ha compartido vestuario con una leyenda como Gerrard, un chico que ha escuchado como una afición teñida de rojo cantaba a sus jugadores que "Nunca caminarán solos". Así pensado tiene un punto romántico, seguro que Iago pensó en eso cuando se marchó. Él nunca caminaría solo. Detrás de él hay una afición celeste que le idolatra y le acompaña.

Iago, ese chico de sangre caliente, de gol rápido, de exquisita zurda... Son tantas las cosas que vuelven a Balaídos: Santi Mina tendrá un padrino en condiciones, el equipo más variantes en ataque, rapidez, agilidad, gol, gol, y más gol ¿A qué celtista no le ilusiona el tridente que puede formar con Nolito y Orellana o Mina?

Aspas tiene ganado un hueco en el corazón de cada aficionado del Celta y él lo sabe, de ahí que su responsabilidad sea mucho mayor. Pero ahora, está más que preparado. Su sufrimiento en el Sevilla se notaba cada vez que se sentaba (injusta y frecuentemente) el banquillo, pero piensa, Iago, que quizás si eso no hubiese ocurrido no hubieses vuelto a tu casa.

Se avecinan buenos tiempos, o al menos eso parece. Iago se merecía esta vuelta y en este momento. Él debe formar parte de un Celta que por cada temporada que pasa apunta a hacer algo histórico para el club. Ya queda menos.

Iago es una gema de alta calidad en la corona Real que nos acompaña. Es uno de los picos afilados de nuestra cruz. Es el corazón celeste que se fue para volver y llenar el hueco dejado por el eterno capitán. Iago es Afouteza e Corazón. Iago es Vigo. Iago es el Celta. Iago, bienvenido de nuevo, ti nunca camiñarás só.