Asesinato en el Orient Express

Este fin de semana ha llegado a nuestras carteleras la que es ya la quinta (o puede que sexta, no he conseguido confirmarlo) adaptación al cine de una de las obras más leídas de la famosa escritora inglesa Agatha Christie: Asesinato en el Orient Express.

Y ese puede ser precisamente su gran hándicap. El hecho de ser una obra tan conocida puede jugar en su contra ya que, por un lado, las expectativas son muy elevadas y por otro puede perder completamente el factor sorpresa de la historia para todos aquellos que ya conozcan su desenlace, ya sea por haber leído el libro o por haber visto alguna de las adaptaciones anteriores. Por mi parte he de decir, no sin cierta vergüenza, que no me encontraba en ninguna de las dos situaciones, por lo que he podido disfrutar de la película en su plenitud y asombrarme con un desenlace de la historia ciertamente inesperado.

La suerte de los Logan

Creo que ya lo he mencionado en alguna ocasión: hoy en día ir al cine sin expectativas y sin tener ni idea de lo que vas a ver es una de las mejores experiencias cinematográficas que podemos vivir. Entre las mastodónticas campañas publicitarias, los trailers que te destripan las películas y la escasa originalidad de estas, cualquier sorpresa, por mínima que sea, es bienvenida.

 Ha sido por esas circunstancias y no por otra cosa que La Suerte de los Logan no ha resultado una decepción. No es que nos encontremos ante una muy buena obra cinematográfica, ni mucho menos, pero estoy seguro que si hubiese ido al cine sabiendo de qué iba la película, no esperaría menos que un film a la altura de alguno de los trabajos de su director, Steven Soderberngh, como Traffic o cualquiera de la saga Ocean's, de la que, por cierto, tiene en preparación una nueva entrega protagonizada por mujeres.

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