La mágica freza de los salmónidos y la llegada de las lampreas

Pues debe ser que es Navidad y no está el músculo cardíaco como para dar leches a diestro y siniestro. Templemos, que es tiempo de buenas acciones (debería ser todo el año) y de mejores intenciones. Así que dejamos el mazo para hablarles hoy de algo que sucede todos los años pero que sólo saben los pescadores y algunos curiosos más.
Los salmónidos (truchas, reos y salmones) se entregan cada final de año a la danza de la vida.

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