Menos truchas, menos pescadores…

La temporada de pesca de trucha en Galicia comenzó a mediados de marzo. Un año más, la irregularidad climática marcó el comienzo de la campaña. Los primeros días de pesca han sido un auténtico fracaso por los caudales escasos de agua y, sobre todo, por el maldito aire de nordeste que mete las truchas al fondo y no hay Dios que las pique. Titular de arranque: pocas truchas, pocas capturas y, ahora, también pocos pescadores.

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