Sueños de Afouteza

Un puñetazo en la mesa, un improperio que se escuchó en todas las calles colindantes a mi casa, y un cuerpo cansado que se dejó caer contra el respaldo del sofá mientras soltaba un bufido.

El gol de Rashford fue una losa demasiado pesada para mí. Un jarro de agua fría que me despertó de un sueño europeo y de una realidad que, envueltos en un clima festivo, había olvidado. No estábamos jugando contra un cualquiera, teníamos delante (y seguimos teniendo, que a nadie se le olvide) al Manchester United.

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